¿Vale la pena viajar por Colombia?



Antes de viajar por el idílico territorio que por fortuna pretendemos conocer, resulta importante advertir que "Colombia es el país más feliz del mundo". Lo profesamos constantemente todos aquellos que consideramos a este y no otro el mejor vividero hecho por Dios en la Tierra. Es evidente que somos expertos en demostrar el afecto que le tenemos a la idea ostentando llamativos ataques de patriotismo en la realidad Nacional, reflejados curiosamente por medio de los más singulares escenarios: películas de fracachela y guaracha, en  la radio que nos construye la idea mientras sufrimos los nostálgicos viajes en bus,  en el vecino que no baja la bandera pasados dos años desde la última celebración, en él incauto que en su vida ha visto futbol pero por hacer montonera y acompañar  a la turba se pone la camiseta y la siente, o en la conversación con el extranjero que queremos asombrar con los más increíbles disparates que aquí, y solo aquí, son posibles.


Los estadistas que manejan a capa y espada los números que dinamizan la Felicidad Nacional Bruta (FNB) nos ubican  en el puesto #36, los más optimistas dicen que es mentira y que aún no nos desbancan del primer puesto,  otros más “realistas” consideran no ser merecedores de semejante honor, vaya uno a saberlo, pero lo cierto del asunto es   que cuando el rió suena piedras trae o por lo menos arena. Veamos porque el estado emocional que todos quisiéramos alcanzar se constituye en el motivo que debiera hacernos dar el primer paso.

Dicen los viajeros más  avezados que el clima es un factor determinante en el comportamiento y humor de las personas, él juega con la piel, el sabor de sus dialectos, incluso con las tradiciones que los identifican. Pensaran ustedes que Colombia es acreedor de un clima maravilloso y variado, y si señores,  así es. Él clima tropical determinado por su  ubicación en la línea del ecuador y la altitud, han sido una constante durante miles de años, quienes han desarrollado su existencia biológica y espiritual en estas tierras son gozosos de una realización propia con matices inalienables heredados del sol, y  por supuesto que no es lo mismo bailar con 5 grados bajo cero que con un sol Cartagenero. La amabilidad es proporcional al calor. El colombiano lo hará parte de su entorno fácilmente, él comprende a cabalidad el rechazo, la confraternidad heredada de los sectores populares siendo  estos mayoría permiten que el individuo sienta una necesidad de  arraigo y solidaridad con los suyos, en especial con el foráneo.

La realidad étnica y social de nuestro País es muy variada, no es difícil que en una Nación de 48 millones de habitantes  se logren diferenciar  varias  manifestaciones humanas, por ejemplo, los  habitantes de la Región Andina son diferentes sustancialmente a los llaneros y Costeños (Habitantes de la Costa Caribe) o a los diversos grupos del pacifico, sin dejar de ser cada uno de ellos una experiencia única teniendo como punto en común una alegría que discierne de los regionalismos, eso es muy palpable.
En cada una de las grandes ciudades es frecuente disfrutar de diversas muestras artísticas y culturales, las fiestas regionales son de por si una constante en el territorio nacional, en las zonas aisladas y campesinas la cosa cambia, el campo es sin lugar a dudas donde se esconde los mayores tesoros de identidad; con una cultura cafetera bien arraigada es factible disfrutar de un buen café a un muy buen precio  en cada  finca junto con las personas que hacen posible el milagro que contribuyo al crecimiento económico Norteamericano a finales del siglo XIX y principios del  XX,  la cultura y tradición que lleva consigo la siembra, cosecha y venta del grano es todo un fenómeno de  increíbles acontecimientos que vale la pena conocer.

 La alimentación en Colombia es algo de lo cual más va a gustar, con una canasta básica familiar bien amplia, los productos característicos de   nuestra geografía permiten acceder a  frutas de diversos colores y tamaños, a almuerzos populares en cada esquina por menos de  dos dólares, a diversas muestras gastronómicas como las del Perú, pero poco promocionadas; alimentarse es relativamente económico, existen precios para todos, elegir y buscar hacen del comer  toda una experiencia. Hambre no se aguanta para el que sabe hacerlo.

La Movilidad en el País es accesible, aquí existe la cultura del regateo por idiosincrasia, un pasaje no solo puede ser negociado si no que el auto stop funciona, por experiencia propia en varias regiones probé de esta dinámica de viaje que corre bajo responsabilidad de quien lo intenta y asume las circunstancias que la misma le acarrera, puedo decir con certeza que funciona, recuerdo  que saliendo del Lago de Tota en el Departamento de Boyacá un camionero me acerco hasta Tunja  la capital, así que intentarlo no está de más.

El alojamiento existe dependiendo del bolsillo y presupuesto del Turista o viajante, con una creciente oferta hotelera, el turismo cinco estrellas se posiciona cada vez más dentro del panorama internacional, la progresiva oferta de los destinos nacionales hacen que muchos decidan probar de la aventura, ocio y descanso  en la patria del realismo mágico. Para recursos un poco más limitados el Couchsourfing es cada vez más frecuente, es posible hacer uso de él en las principales ciudades, los hostales en promedio cuestan 10 dólares, 30.000 pesos colombianos.

Cómo se puede notar es posible viajar por Colombia, solo basta con intentarlo, abarcar un Territorio de más de  1,142 millones km² comparables con la extensión de varios países europeos juntos resulta ser toda una osadía que merece ser contemplada, y aun sin conocer muchos de los lugares  emblemáticos del País como lo es Parque Nacional Chiribiquete me atrevo a decir que las maravillas están a la espera de aventureros propios y extranjeros que decidan verlas con sus propios ojos, el potencial que aquí existe es inimaginable, y es tan solo con la divulgación de los mismos que podremos acrecentar un desarrollo turístico sostenible.


¿Vale la pena? claro que vale la pena, acuño el famoso comercial de Pro Colombia que decía “Colombia, el único riesgo es que te quieras quedar” pero yo creo que suena mejor “Colombia, él único riesgo es que la felicidad puedas encontrar”.












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